POEMA 19, DEL POEMARI CALOSTRO (inédit)

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19
A veces creo que el alma es como la nieve,
por nombrar de algún modo el lustre de la conciencia.
Los actos, tus actos, quizá el perdón a una misma.
Ahí está la nieve, el resplandor de su superficie,
los pequeños cristales que reflejan de nuevo la luz de este día,
la oquedad de sus sombras,
y en cambio, cuánta severidad hay en ella,
cuando ando con las botas sucias.
—-
Hay que palear. Yo paleo la entrada de la casa
cuando la tormenta ha cesado y tres metros no es mucho
para enterrar la esperanza, cavar las corrientes
del frío y la humedad, hasta la hierba quemada.
No es mucho para salpicarse de edelweises dormidas,
como si hubieran de encontrarse imperturbables
justo en el rincón donde vas abandonando
tu juventud. Y aún así, hay que cavar, prematuramente,
para abrir, ¿qué puerta? ¿qué puerta llena de calor?
Hay que palear, primero arena, luego nieve,
otro día tierra,
siempre para entrar abandonando.

Anabel Cristóbal

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